La luz natural que entra por los amplios ventanales potencia los tonos del mobiliario y realza la textura de la madera. Junto a ellos, un rincón con banco integrado y cojines ofrece un espacio acogedor donde sentarse a leer, descansar o simplemente contemplar el exterior: un gesto sencillo que convierte la cocina en un lugar para disfrutar, no solo para cocinar.
La luz natural que entra por los amplios ventanales potencia los tonos del mobiliario y realza la textura de la madera. Junto a ellos, un rincón con banco integrado y cojines ofrece un espacio acogedor donde sentarse a leer, descansar o simplemente contemplar el exterior: un gesto sencillo que convierte la cocina en un lugar para disfrutar, no solo para cocinar.





















